Madre no hay sólo una…

Una de las cosas más fascinantes de llevar a tus hijos al cole es descubrir una nueva fauna de gente, FUNDAMENTALMENTE MADRES, que en la vida real no has visto jamás. Puede que simplemente oculten sus impulsos a los simples mortales por el miedo a ser rechazadas por la sociedad.

Vemos algunos ejemplos:

LA INTENSA

Dícese de la madre que, en vuestra primera conversación cordial, consigue hablarte de la episiotomía hasta el ano que sufrió con su primero y de la increíble recuperación de suelo pélvico que logró con su tercero, gracias a la cual ya no tiene pérdidas de orina. En dos palabras, DEMASIADA INFORMACION.

En la misma tipología, madre que tras el primer «Hola, qué tal? Soy la madre de Gonzalo» se arranca por bulerías soltándote un «pues, mira es que tengo que recoger a Gonzalito a las cinco pero Danielita sale a a las cuatro y media. Así que los lunes, que Daniela va a ballet y Gonzalo a padel, me vuelvo loca y luego los martes, como tienen los dos inglés, la recojo primero a ella y luego a Gonzalo, queda se a extraescolar los miércoles… BLA BLA BLA».

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Por Dios, que alguien me dé unos tapones o… un arma cargada!

Todo este rollo infumable, sólo comparable al llanto ininterrumpido de un bebé de un mes, te lo sueltan sin respirar, no vaya a ser que metas baza y consigas encajar un: «Oye, perdona, es que me tengo que ir…»

 

LA ADMINISTRADORA

Esa madre que en el día uno, del mes uno, del año uno, le saca el número de móvil a todos los padres/madres que, como es el primer día de su niño, han bajado la guardia y lo dan sin rechistar.

Dicha madre, antes de que abandones el recinto escolar, con el corazón encogido por haber dejado a tu primogénito llorando a moco tendido, ya habrá creado un grupo de What’s app del demonio que te perseguirá todos sus años escolares.

Y tenlo claro, el chat de madres vibrará cada cuatro segundos con preguntas de todo calibre, algunas muy locas, otras muy coñazo, y en ocasiones con las cadenas culpabilizadoras de COMPARTE si te importa el cáncer, autismo, hambre en el mundo…

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Un consejito de madre resabiada: bajo ningún concepto ¡JAMÁS! abandones el grupo o tu hijo será un paria social. En lugar de eso, silencia el chat hasta el 2036. Madres que no ven, madres que no sienten…

LA ORÁCULO

Madre que todo lo sabe, TODO. Madre a la que sólo le falta hablar como Yoda.

Madre que mola tener como amiga, o al menos en marcación rápida en el móvil. Se enterará de las cosas antes de que los profesores lo digan en clase.

Sabrá el nombre de todos los niños y madres-padres, por orden alfabético y hacia atrás. Te dirá de memoria y con tono de hastío (porque eres la quinta madre que se lo pregunta) qué tienen que llevar los niños a la granja cuando, el día antes, te des cuenta de que has perdido las instrucciones.

Y, sí, esa es la madre que te hace sentir que eres un puto desastre y que ella tiene un MBA en Madre y tú un mísero cursillo de CCC.

 

LA PASOTA

En las antípodas de la anterior está ésa que no se entera de nada. Cuando hay excursión, su hijo viene a pelo, sin mochila, ni tartera, ni gorrita ni nada porque su madre no se ha acordado de que era HOY.

El día de piscina, su hijo es ése que verás vestido de calle, sentado en un banco, sudando la gota gorda por la humedad pegajosa, mientras los otros saltan y juegan en el agua. «Es que mi madre no me ha puesto la bolsa de natación«.

Madre que sistemáticamente llega la última a recoger a su hijo al cole, los cumpleaños, las excursiones… El pobre la espera siempre con la cara del perro de «él nunca lo haría» y con esa incertidumbre de si ella se acordará siquiera de que tiene un hijo.

LA BECKHAM

En todos los colegios hay una madre que parece famosa (o lo es). Viene a recoger a su prole con unos taconazos imposibles, looks dignos de una bloguera en la Semana de la Moda, pelo impoluto y sin fosquedades a lo Olivia Palermo, manipedi siempre perfecta y bolsazo de Chloé.

 

Todo lo que tiene de fashion, lo tiene de estirada. Con cara de «aquí huele a ajo», sólo se codea con madres que considera sus iguales. No vaya a ser que se le pegue el mal gusto por hablar con el pueblo llano…

Sus niños suelen ser también muy trendy, aunque eso implique modelitos ridículos para rebozarse a gusto por el cemento de un patio de colegio. Su hija parecerá sacada del catálogo de Zara de Otoño, con vestidito, calzas y botas de motera y su hijo, con pelo a lo Justin Bieber, zapatillas New Balance y una mochila molona de cuero verdadero, «nada de polipieles para mi rey!»

 

Por supuesto, hay muchos otros tipos.

Por ejemplo, LA MADRE CACHONDA que se convierte en tu amiga, entre otras cosas porque ha entendido que MAMÁ no es su nombre de pila y se puede hablar con ella de mil temas.

Con ella y otras como ella observas divertida toda esta fauna que puebla el colegio. Pero a esas madres, mujeres increíbles, ya les dedicaré un post aparte.

Me contáis que MADRES TIPO hay en vuestro cole. O mejor, cuál sois vosotras…?

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