Quiero estar buena

Seguro que alguna, viendo el título, ha dejado de leer. Gracias a las que seguís ahí por el voto de confianza.

Ya sé que es una frivolidad QUERER ESTAR BUENA. No hace falta que me recordéis la importancia de la inteligencia, la bondad y que la belleza está en el interior.

¡Claro! Por eso Facebook e Instagram tienen tantos adeptos, por lo intelectual.

Pues ¿sabéis qué? Hoy paso del postureo de «¡Oh! Qué profunda soy». Otro día. Hoy, a pesar de que me me da bastante vergüenza, voy a desnudarme por completo (figuradamente, claro).

Para ponernos en antecedentes, tengo 38 años pero una gran parte de mi hemisferio derecho se ha quedado en los quince. Y no tengo ningún pudor en echarle la culpa a todas las comedias románticas con las que nos han lobotomizado. Ya sabéis, «Patito feo se convierte en cisne y consigue al tío que le gusta».

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No sé vosotras, pero yo no conozco ninguna en la que el chico de repente se enamore irremediablemente de la chica porque se sacó una ingeniería de caminos y se fue de voluntaria a África. Ninguna. Y he visto muchas.

Además, lo de estar buena es un tema muy controvertido. No se trata de ser un bellezón, ni de estar delgada cual Victoria’s Secret Angel. Es levantar pasiones, ser irresistible, hacer caer babas por doquier. Para ello, también influyen la personalidad, el sex appeal y la seguridad de la tía en cuestión.

Después de esta mediocre justificación del origen de mi deseo secreto de estar buena, pasemos sin más dilación a enumerar las situaciones en las que, por encima de otras miles, me gustaría ser un pibón:

Quiero estar buena el día que tenga que ir a una reunión de antiguos alumnos. Para que digan de lejos: «Jo! ¡Cómo se ha puesto la bajita esa!».

Aprovecho este tema para hacer un inciso, O-D-I-O cuando alguien me dice: «¡Si estás igual!». A ver, ¿igual que cuándo? Porque con catorce estaba echa un troll, llena de granos, con aparato y unos kilos estratégicamente muy mal colocados. No me lo tomo como un cumplido, que lo sepáis.

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Quiero estar buena por si me encuentro con algún ex. La explicación del porqué sobra. TODOS queremos estar buenos frente a un amor pasado y demostrar, además, que somos felices nivel abeja Maya y hemos triunfado en la vida. Es como la historia Chenoa-Bisbal pero a escala personal.

Quiero estar buena cuando mi marido me mire de lejos en una fiesta y así piense con orgullo: «Ésa de ahí, la tía cañón de rojo, está conmigo. ES MI MUJER». Me lo imagino, como Paul Newman, diciéndoles a sus amigos: para qué comer fuera una hamburguesa cuando tienes en casa un solomillo. Ya lo sé, he visto demasiadas películas.

Quiero estar buena la próxima vez que me tope con ese tío que me «friendzoneó». En las pelis que me monto «estando buena» (por cierto, mido 15 centímetros más, a ver cómo consigo eso en el gimnasio) aparezco con un vestidazo, moviendo sensualmente las caderas y paso por su lado, ignorándolo como sólo las tías que están megabuenas saben hacer.

A él, por supuesto, se le desencaja la mandíbula, sus pupilas se dilatan en plan Roger Rabbit y se golpea la frente a modo de autocolleja por no haberme hecho suya cuando pudo.

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También quiero estar buena para que los tíos me hagan double-check en la calle. Ya sabéis, una violenta dislocación de cuello para verte en recto-verso.

Quiero estar buena para que las demás mujeres me odien un poquito. Y digan entre ellas «¡Qué cabrona! Pero se lo perdonamos porque es una tía estupenda.» (¿Qué pasa? Soñar es gratis)

Quiero estar tan, tan buena que me ponga las prendas tendencia, ésas imposibles que no le favorecen a nadie, diseñadas seguramente por un misógino que quiere acabar con la superpoblación, y me queden como Dios. A mi paso casi puedo oír a las mujeres comentar: «¡Pero qué estilazo tiene!»

Pero, sobre todo, poder calzarme una camiseta blanca, unos vaqueros al azar y estar espectacular. Tanto buscar al príncipe azul de Disney, cuando lo realmente difícil es dar con el vaquero perfecto.

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Y, sí, la comida sana da energía a raudales, te sientes más ligera y con ganas de comerte el mundo (aunque seguramente es de hambre…)

Y, sí, claro que el deporte te hace sentir realizada, superas tus límites y segregas endorfinas a tutiplén. Pero cuando estás sudando cual ducha humana encima de la bici de spinning tu verdadera motivación, tu objetivo número uno, es ESTAR BUENA. Eso es así.

3 Comments

  1. Querida Lola:
    Me encanta tu blog! Aunque reconozco que me da miedo ver lo mucho que me identifico con tu visión de la vida (estaré tan loca como tú jejeje).
    Hoy tenía pilates y pensaba darme mus pero después de leerme esto decidí que no podía faltar. Ponerme buenorra esta complicado pero a ver si por lo menos consigo quitarme la chepa!
    Sigue escribiendo. Me alegras el ratillo de antes de irme a la cama. Muak!

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    1. Querida Noctámbula,
      Como ves soy más noctámbula que tú y seguro que mucho más loca, por eso no te preocupes. Y tú sí que me has alegrado el día y por supuesto el ratillo de antes de dormir, ósea éste mismo. Un beso fuerte

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  2. GRACIAS, MIL GRACIAS por poner por escrito lo que muchas pensamos pero ninguna nos atrevemos a decir. Coincido en todos los puntos mencionados. De hecho, lo voy a imprimir y a pegar en mi nevera.

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