«Porque lo digo yo» está demodé… ¿Y ahora qué?

Si eres madre o padre, el FBI te convalida Negociación en Secuestros con Rehenes.

Puede que las técnicas no sean idénticas, pero el autocontrol y el liderazgo necesarios para que tus hijos obedezcan, te dan tablas de sobra al hablar por walkie-talkie con algún pirado con una media en la cabeza.

Veamos algunas tretas heredadas de generación en generación con óptimos resultados.

Eso sí, las primeras no están recomendadas para mayores de ocho años. Son niños, no tontos.

VOY A CONTAR HASTA CINCO…

Quien dice cinco, dice cuarto de hora. Porque los cinco contados por un padre/madre con el propósito de que su hijo vaya a bañarse, recoja los juguetes o se siente a cenar son una medida de tiempo aleatoria, ralentizada o acelerada a nuestra voluntad.

Entre el uno y el dos pasa apenas un segundo. Sin embargo, la voz se incrementa en setenta decibelios entre los números.

UNOOOOOO…

…DOSSSS…

Cuando los niños  ya saben contar, en este punto ni se inmutan. Siguen con esos quehaceres extremadamente importantes para la humanidad: la torre de lego que caerá antes de que digas cinco, un dibujo de un ¿monstruo? ¿elefante? ¿persona? ¡Qué coño será eso!

-¿Te gusta máma? ¡Eres tú!

(¿En serio…? Mañana voy a la pelu sin falta. O a operarme la nariz)

Luego llega ese TRESSSSSS a gritos y con las eses bien pronunciaditas.

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Se empieza a percibir una cierta agitación en la silla y, de pronto, al oír el CUATRO, observas como recorre el pasillo a la velocidad de la luz para llegar antes de que suene el fatídico CINCO.

En realidad, esto jamás sería posible con un cronómetro estándar, pero todos retardamos el CINCO largos segundos hasta que llegan al objetivo.

Más que nada, porque ÉSE también es nuestro objetivo.

MIRA, ¡UN PÁJARO!

Todo padre/madre sabe- aunque se nos olvida continuamente- que a un niño menor de seis años no sirve de nada, repito, DE NADA, razonarle.

El rollo lo sueltas para escucharte tú, es un despliegue verbal de lo madura que eres. Una madre moderna, no como las de antes, que busca ganarse la autoridad a través del respeto.

Esperad que me ría un rato. ¡Mira que somos ingenuos!

Como el niño esté emperrado en algo o tenga un cabreo histórico por alguna causa incomprensible, ya puedes tú echarle una charlita de diez minutos que él sólo oye BLA BLA BLA ¿entiendes? BLA BLA BLA.

En estos casos, la estrategia de distracción es infalible. Cambia de tema. O invéntate un pitufo en el césped.

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Porque no es un adulto, es un niño. Puede ver el mismo episodio de Peppa Pig setenta veces y extasiarse como la primera vez, ergo tiene la memoria de un pez.

-¡Uy! ¡Mira! ¡Una mariposa roja!

-(Deja de llorar) ¿Dónde?

-¡Vaya! Se ha ido. A ver si la vemos por ahí, mientras vamos al coche…

Este truquito recuerda un poco a esas pelis de serie B donde un pseudo-Bruce Willis desconocido engañaba al malo que le encañonaba, señalando algo detrás de él.

¿Quién pica con esto? Pues el malo de las pelis malas. Como tiene el cerebro inversamente proporcional al tamaño de su cuerpo de portero de discoteca, gira la cabeza y el héroe le da una patada de judo arrebatándole el arma.

Los niños en edad prescolar, eso sí, también pican.

LA DOBLE ALTERNATIVA

Cuando llegan a ese momento del YO, o mejor dicho, del YO DECIDO O ATENTE A LAS CONSECUENCIAS, empiezan a decir que NO a todo y por sistema.

Es como un trailer de lo que será la adolescencia. ¡Qué apetecible! ¿No?

Ante semejante lucha de poder, nada como dejarle elegir algo completamente trivial disfrazado de asunto de estado.

La pregunta no es: ¿Vamos al baño? Sino: ¿Qué quieres llevar al baño, el tractor amarillo o la barbie sin brazo? Muy importante no restarle trascendencia, ni acelerar este proceso decisorio tan crucial.

Si mientes, créete tu mentira.

EL CHANTAJE

No es bonito. Tampoco estoy orgullosa.

Pero el trabajo de padre/madre no siempre es un paseo por el campo, a veces, hay que hacer cosas éticamente dudosas. Por eso los mafiosos saben tanto de asuntos de familia.

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A partir de una cierta edad… Chantaje, what else?

Es decir: Si no haces los deberes, no juegas al Ipad. Si no te comes la verdura, no tienes postre. Si no te duermes ya, no puedes ir al cumple mañana…

Ya sé que Supernanny me pondría esa miradita de reprobación. ¡Maldita Mary Poppins de extrarradio! Y, sin duda, me recomendaría el sistema de puntos y refuerzo positivo. Vayaaaaa… es que no me quedan pegatinas de colores ni cartulinas super chulas. ¡Qué pena!

Y sobre todo el chantaje funciona. ¿No vivimos en la cultura de los resultados?

De hecho, mis hijos deben pensar que sólo sé hablar en condicional. Hace unos días comprendí que estaba abusando del método porque cuando les pedí:

Por favor, meted vuestro plato en el lavavajillas.

Contestaron al unísono: ¿¿¿Y sinoooo???

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