Madres Poppins, ¿cómo lo hacéis?

Antaño, entre las virtudes que definían a una buena madre se podían citar: preparar las mejores croquetas del mundo mundial, remendar por cuarta vez un pantalón y propinar a tiempo ese azote democrático a sus cuatro hijos cuando había gresca.

Hoy, una madre Top no remienda, no, pero hace unas manualidades que ríete tú de los retablos góticos, todo ello mientras prepara una quinoa con aguacate de morirse (de hambre) y JAMÁS DE LOS JAMASES pega a sus hijos. Dialoga con ellos, de tú a tú, razonándoles como a iguales.

Después de escribir hace un tiempo sobre la fauna de madres del cole, hoy he sacado el colmillito para hablar de esas congéneres que me hacen sentir una nulidad en esto de la «madreídad».

Os presento a las Madres SUPERCALIFRAGILÍSTICAS:

MAMÁ PINTEREST

Las vacaciones con mis hijos son básicamente supervivencia. Vale, hay momentos buenos. Muchos. Pero dos semanas con niños de corta edad rondándome a todas horas y me entran unas ganas locas de volver al trabajo.

A la mamá Pinterest no. Ella está hecha de otra pasta. Para estos casos tiene una carpeta llamada VACACIONES CREATIVAS donde guarda «ideítas cuquis» con las que entretener a los niños en días de lluvia.

Que si unas galletitas con forma de letras, que si una guirnalda navideña fabricada con servilletas, que si decorar el árbol con piñas recolectadas en el parque…

La frase «me aburro, pues cómprate un burro» jamás se oirá en su hogar. Sus hijos no conocen el tedio porque los rotuladores, organizados en sendos tuppers, siempre pintan («claro, cari, hay que ponerles la tapa» te dice con condescendencia). Incluso puedes elegir entre diferentes celos decorativos, en lugar de recurrir a la cinta americana marrón para pegar precariamente la creación artística de tu hija.

Sospecho que la madre Pinterest, famosa por sus deliciosas tortitas de arándanos, a algo le está restando tiempo para ser tan Made in Ella. ¿Al sexo…?

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MADRE ECO-BIO

Mientras a tu hijo le chorrea la nutella por el carrillo, el suyo muerde una manzana blancanievesca.

Ella, que sólo compra sin pesticidas ni parabenes, dirigiéndote una mirada de absoluta reprobación, te explica: «El aceite de palma, ingrediente esencial de la Nutella, es muy poco saludable y no sé si sabes que para producirlo se está deforestando completamente el Amazonas».

TRADUCCIÓN: No sólo estás envenenando a tus hijos, convirtiéndolos en potenciales adultos obesos, sino que te hago directamente responsable del cambio climático.

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Pero es entonces, con la culpabilidad calando en tus entrañas maternas, cuando observas con cierta satisfacción a uno de sus vástagos abalanzarse sobre las chuches de tu hijo mientras su madre, de espaldas a él, sigue echándote el rollo con la vehemencia de un predicador en Kansas.

En el cumpleaños de su hijo, el tuyo saltó con igual ansiedad sobre un bol de lo que parecían ser ganchitos pero que, para su gran decepción, eran palitos de zanahoria cruda.

LA MAMI CONJUNTITOS

Para avistar uno de estos especímenes sólo hay que acercarse un sábado por la tarde al tiovivo de Serrano.

Reconocerás a sus hijos porque sus atuendos entrarán dentro de la misma gama cromática que el de ella y, por supuesto, estarán perfectamente conjuntados entre sí.

Su primogénito nació ya con la raya a un lado y a sus nueve añazos aún se pone, sin rechistar, pantalón corto y calcetín alto con mocasines. La princesa de la casa luce un vestidito floreado de nido de abeja. Cubriendo su rubia cabellera, una capota del mismo estampado y un abrigo con más botones que un vestido de novia.

Y el benjamín… ¡Ay, el pequeño Rodrigo! Como no podía ser menos, a él le toca el combo: calcetines con borlas, zapatitos ingleses e idéntica capota sobre sus ricillos dorados.

Tus hijos junto a los suyos parecen vagabundos. Churretones de la merienda en la boca, rastro de moco cual baba de caracol y, en el abrigo, múltiples manchas resecas de procedencia desconocida.

Por supuesto, cualquier coincidencia entre los tres modelitos de mis retoños es fruto del azar.

A uno le da por pensar si la Mami Conjuntitos llevará también las bragas a juego con el bolso.

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PEACE & LOVE MUM

El «STAY CALM AND…» lo inventó ella. Seguro.

Nunca pierde los nervios. Paciencia es su segundo nombre y con una sonrisa tan zen que parece en sí misma una posición de Yoga le escucharás frases tipo Dalai Lama: «Cuando gritas a un niño, muere una mariposa al otro lado del mundo».

Si su hijo se pone tontorrón (porque de eso no nos libramos ninguna), se sentará como un indio frente a él y le susurrará: «Creo que estás muy nervioso Adán. Te voy a dejar aquí reflexionando y cuando estés preparado vienes a comer. Puedes poner en práctica la técnica de relajación que hemos aprendido juntos. Tómate tu tiempo, yo te estaré esperando detrás de las nubes negras«.

Parece funcionar con sus hijos. A mí, desde luego, si me hablan así me entran más ganas de invadir Polonia que de calmarme. Pero oye, a lo mejor soy yo que tengo el aura sucia y los chacras bloqueados.

Llegados a este punto, algunos pensarán que detrás de estas mordaces críticas sólo hay ENVIDIA y de la mala.

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Y estarán en lo cierto. Soy incapaz de hacer esculturas con papel de plata, ni galletitas, ni tortitas de arándanos. Mis hijos zampan cereales y galletas saturadas de azúcar a diario y claramente, no van vestidos como duques, ni siquiera los días de guardar.

De Mary Poppins no tengo ni el paraguas…

Pero como a todo hay que verle el lado positivo, mis futuras nueras tendrán el listón muy bajo y nunca oirán la frase más rompe-parejas de la historia: «No están mal, pero como las croquetas de mi madre…»

 

 

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