Veinticinco años enfadada CONTIGO. Hoy te perdono.

Las dos sabemos que el verano no es la mejor época para reconciliarnos. Nos veremos mucho, tal vez demasiado.

Pero ya es hora, ¿no crees?

Sé que llevas mucho tiempo pensando qué pudo causar tanto desdén. Por qué te humillaba en público, restándole siempre importancia a tus méritos, magnificando tus defectos. ¿Qué habías hecho TAN terrible?

No fue nada en concreto.

Tu forma de ser impulsiva y sentimental me sacaba de quicio. Por aquella época te quejabas todo el tiempo de tus gorduras y esos jodidos granos, de si tal chico te ignoraba o tal amiga te había ninguneado. Estabas CANSINA, chica.

Cuando pasaste esa fase y descubrías al fin quién eras, a mi voz destructiva se unieron varios capullos concatenados haciéndote sentir aún más pequeña e inútil.

Pero tuviste un golpe de suerte y se cruzó en tu camino un ser excepcional. Un ángel de la guarda, siempre vigilante para mostrarte tu valía. Aunque nunca le creías…

Tú lo sabías, igual que yo. Sólo eras una niña de papá con todas las oportunidades del mundo a tus pies, incapaz de hacer nada de provecho.

Llegó tu primer hijo. Llegó el segundo. Decidiste cuidarlos sin tregua.

Cuántas veces te lo repetí. Si no ibas a trabajar, lo mínimo era hacerlo mejor. MUCHO MEJOR. Una madre abnegada, más paciente, más serena.

Montaste una empresa. Tres años de ilusión para finalmente abandonar el barco. Otra decepción. Me dabas de nuevo la razón.

Llegó el tercer hijo y con él, una cierta paz.

A veces miro a tu niña y me recuerda TANTO a ti. Ha heredado tu energía, tu terquedad y esa alegría contagiosa, como un sol cegador y poderoso.

La miro a ella y me enterneces tú. Te veo a ti. Al fin TE VEO.

PERDÓNAME. Por dejarte sola cuando más me necesitabas, obligándote a buscar en los brazos equivocados aprobación y consuelo. Siempre hambrienta de ese cariño que SÓLO YO podía darte.

Espejo (15)

QUERIDA YO, seamos amigas íntimas. Prometo mirarte con la misma admiración y condescendencia que me inspiran mis amigos, mis hijos. Cualquiera menos tú.

Porque creo que eres una tía cojonuda. Divertida, valiente y muy capaz. Y TE QUIERO aunque me cueste la vida decirlo, SENTIRLO.

Voy a demostrártelo, poco a poco.

Me fijaré en tus cualidades. Me enorgulleceré de tu pelo asalvajado, de tu mirada brillante, de esa sonrisa abierta como los brazos de un niño. Dejaré de observar con dureza tus muslos anchos, tu pecho escaso.

Te repetiré en el espejo tus virtudes como hago con mis amigas siempre que puedo. Como hacen mis amigas conmigo. Palabras de ánimo, palabras bonitas. 

Cuando caigas, te levantaré. Besaré tus heridas como lo haría con mis hijos. Ya habrá tiempo de pensar qué te hizo tropezar para evitarlo la próxima vez.

No enjuiciaré severamente cada error que cometas, todos nos equivocamos. Mañana lo haremos mejor, seguro. Dejaré de machacarte PORQUE NO, no todo es culpa tuya.

Llora si lo necesitas. Tranquila, yo te abrazo.

Tú y yo. Juntas.

YO SOLA.

Me daré amor propio sin medida. Así el de los demás no será una necesidad, será un regalo.

 

 

 

 

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